COcreación, COlaboración, COoperación, COworking, consumo COlaborativo y otras muchas propuestas “co” son hoy la filosofía de moda a la hora de hacer negocios o iniciar un proyecto. Lo que algunos han denominado “economía CO” deja atrás la competencia y, pese a los efectos de la crisis que aún se dejan notar -o tal vez, “gracias” a ellos- demuestran que una idea puede triunfar con un esfuerzo solidario.

Las cooperativas de trabajo asociado son uno de esos “co” de moda que están revolucionando la microeconomía de miles de profesionales en España. Entre el autónomo y el trabajo “en negro”, los profesionales freelance con facturación reducida o intermitente pueden, desde 2012, acogerse a la opción de ligar los pagos a la Seguridad Social a sus ingresos. Cualquier profesional puede adherirse a una cooperativa de trabajo asociado compatible con su actividad y recibir importantes beneficios laborales y fiscales. La cooperativa cobra las facturas de tus trabajos, descuenta impuestos y costes y paga al trabajador su parte en forma de nómina. Porque, además de socios, somos trabajadores de la cooperativa y estamos dados de alta en el régimen general de la Seguridad Social durante los días en que realicemos el trabajo contratado, con derecho a prestación por desempleo, baja por enfermedad y jubilación. Y todo ello, libres de papeleos y con muy poca contabilidad, ya que la cooperativa se encarga de todo.

La cofinanciación es una respuesta cada vez más socorrida a la sequía crediticia de los bancos y a la escasa disponibilidad presupuestaria de las Adminsitraciones Públicas. Cada vez es más común la cofinanciación entre instituciones y entidades europeas, nacionales, autonómicas y locales para llevar a cabo carreteras, redes de comunicación de datos y otras infraestructuras imprescindibles para crear riqueza.

En la economía privada, la cofinanciación se conoce más bien como crowdfunding. Se trata de pequeñas aportaciones a través de Internet a cambio -por lo general- de premios posteriores y del orgullo de convertirse en “mecenas” de una iniciativa con la que se conecta emocionalmente. El crowdfunding o financiación multitudinaria es hoy una forma habitual de costear proyectos de ONG, películas, libros o publicaciones. Seguramente, adolece de una cierta falta de control y regulación, pero los miles de proyectos llevados a término gracias a esta alternativa demuestra el valor de la comunidad como catalizador de negocios e iniciativas.

La cocreación es otro de esos términos de los que oímos hablar cada vez más y mejor. Es la inteligencia de de dos o más “cabezas pensantes” sumando ingenio para alcanzar la genialidad y vencer cualquier obstáculo. Miles de startups de éxito hoy en el mundo son la suma de dos, tres o cuatro visiones, a menudo contrapuestas -los co-founders-, que han permitido crear equipos formidables. Pero la cocreación, gracias a ciertas herramientas web que permiten coordinar esfuerzos diseminados geográficamente, permite hoy alumbrar libros, películas (dirigidas ahora por codirectores), albumes musicales o la propia Wikipedia.

Coworking, cómo no

Otro “co” de moda es sin duda el coworking. El “cotrabajo” es parte esencial de miles de proyectos de emprendedores, micro-empresarios, autónomos y free-lancers que optan por compartir oficina para ahorrar costes, sacar su jornada laboral de casa, hacer networking, conocer nueva gente y crear sinergias. Según contábamos hace unas semanas, se calcula que hay en el mundo algo más de 11.000 centros de este tipo repartidos en 80 países, todo un fenómeno en el que España ocupa el tercer cajón del pódium mundial, sólo superado por EEUU y Alemania.

Este fenómeno, no sólo indica un sector que parece funcionar en la economía española, sino que, por su efecto multiplicador, beneficia a otros muchos sectores cuyas micro-empresas han encontrado en estos espacios su ecosistema preferido.  “El coworking no se limita a abrir un centro en el que se alquilen puestos de trabajo para que emprendedores y autónomos compartan gastos, sino que exige una actitud determinada en el gestor del espacio y en los coworkers; se trata de una corriente colaborativa, y como tal, implica compañerismo y un cierto compromiso con la comunidad”, explica Manuel Zea, director de Coworking Spain.

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